Desde hace un par de semanas he estado pensando sobre escribir de este tema pues, aunque ya había visto ataques gratuitos a la cosmética bio en publicaciones de Facebook, ayer ya fue el colmo leer cómo se ataca a compañeras que también venden cosmética natural, bio, ecológica o certificada que no sólo tienen una formación en farmaceútica o química sino que cuentan con años de experiencia en la cosmética bio.

En el primer caso, es sólo un ejemplo pero se puede ver de vez en cuando, en publicaciones de cosmética convencional donde algún valiente se atreve a cuestionar los ingredientes del producto. Enseguida salen los defensores de la marca o producto en cuestión y están en su derecho de disentir con alguna opinión pero las tácticas que usan son totalmente de bullying.

En esa breve conversación que leí, una chica siguió diciendo que prefería un producto de cosmética bio y dio las razones. Salió primero un maquillador diciendo que las leyes europeas jamás permitirían ingredientes nocivos o dañinos en los productos de cosmética convencional (claro, y todavía creemos en el ratoncito Pérez). Luego se unió otra chica al ataque y los dos se reían de la primera chica por sus preferencias en cosmética.

Vamos a ver una cosa, primero, la industria cosmética es un gigante muy poderoso y al igual que las grandes transnacionales de alimentación buscan beneficios con el mínimo de costo. Es decir, invierten lo menos posible y sacan ganancias enormes a costa de ingredientes baratos. Es así, si no, no estarían en el negocio ofreciendo geles de baño a 2-3 euros y aún sacando ganancias. Ya depende de cada uno si se deja llevar por el nombre o el marketing. Que yo he estado del otro lado y era consciente de que al comprar algo compras la marca. Además las estrategias de marketing que usan están tan bien diseñadas que confunden al comprador promedio: «mira, es natural porque tiene argán y lo pongo en letras grandes». Sí, lo que no te dicen es que es una cantidad infíma de aceite de argán revuelto con lo mismo de siempre: ingredientes y conservantes baratos, sulfatos, parabenes, etc.

Si sabes lo que es el real fooding, es comer sano, sin procesados o ultraprocesados. Comer como comían nuestros abuelos. Pues a mí me encanta comparar el real fooding con la cosmética ecológica. Lo que importa son los ingredientes. Lo más sano sería preparar tu propia cosmética pero también hay opciones válidas para quienes no contamos con los conocimientos o tiempo suficiente para elaborarla.

Lo único que te puede dar cierta garantía (y no siempre) es la cosmética certificada que impone unas normas en la utilización de ingredientes y sólo se pueden usar los conservantes permitidos por la norma que se trate.

Ayer ya fue el colmo pues leí con disgusto una discusión donde también una chica decía que el reclamo de cosmética sin tóxicos era puro marketing y pedía en el instagram de una compañera estudios científicos sobre la peligrosidad de ingredientes en la cosmética convencional y ya de paso le decía que se tomara cicuta, que era natural (?!). Pasó lo mismo, vino otra apoyando a la primera y atacando a la dueña del instagram que porque si la cosmética que vendía tenía envases de plástico y en fin, todo ataques. Penosas las frases, la actitud, la chulería.

Vamos a ver, yo estoy contentísima con las opciones que tenemos ahora de comprar una cosmética alternativa. Creo en lo que nos decía un profesor de negocios, David Moreno: para sobrevivir hay que «coopetir», cooperar para competir. Si los que vendemos otro tipo de cosmética estamos compitiendo, también estamos cooperando para ofrecer una alternativa diferente y tengas muchísimas opciones para escoger. Para que no te conformes con la cosmética que gasta más en publicidad que en ingredientes. Para que tengas a tu disposición una variedad de marcas con ingredientes seguros y no, no toda la cosmética tiene ingredientes seguros pese a lo que digan los detractores de la cosmética bio que casualmente son las grandes corporaciones o gente que no sé porqué ve un peligro o un timo en la cosmética bio.

El escándalo del talco Johnson’s & Johnson’s: desde los 80’s sabían los directivos que el talco contenía asbesto y no dijeron nada. Porque así son las prioridades de esa gente que dirige esos monstruos de la venta: ganancias sobre todo, aunque sea a costa de la salud de la gente. Johnson’s ha sido condenada a una sentencia multimillonaria por actuar así. La semana pasada salió un estudio de la OCU sobre los bálsamos labiales para niños y ponían ingredientes a evitar. Los que vendemos bálsamos labiales salimos a decir: ¡miren, nosotros tenemos bálsamos seguros! y es increíble que también se nos ataque por eso. Los microplásticos de los cosméticos (exfoliantes, pasta dental, etc.) ya están en el organismo de los peces que comemos. Y así mil cosas que se podrían hacer mejor no sólo por ti, sino por el planeta que dejaremos a nuestros hijos.

Tú decides en qué gastas y nada dice más de una persona que la manera en cómo gasta el dinero. Hay un montón de gente, no sólo en España, en todo el mundo, que está haciendo cosmética estupenda y sí, es ecológica y yo la considero un verdadero lujo pues no está en conocimiento de cualquiera. Jamás me atrevería a juzgarte si usas cosmética convencional. Repito que he estado del otro lado y sí, he visto la luz. Estoy con la gente que apuesta por la salud, por hacer las cosas diferentes, por ayudar a comunidades comprándoles las materias primas a un precio justo, por tener envases reciclables o dejando la mínima huella. En contraposición a los que primero buscan el reclamo y después hacen el producto. Si tu idea es conseguir bálsamos con ingredientes que pueden resultar dañinos para la salud, nadie te impide comprarlos. Aunque yo te aconsejaría que es mejor un par de gotas de aceite de oliva virgen extra 😉 Si por otro lado hay gente que se interesa por cambiar a una cosmética más saludable, ¿por qué los ataques? ¿Desde cuándo está mal ofrecer cosmética hecha con ingredientes ecológicos, sostenibles, de cercanía? No entiendo la razón de los ataques más que es un grito desesperado por sentir que tus elecciones son las únicas válidas. Los pequeños productores y comerciantes de cosmética natural y ecológica somos la resistencia. Las grandes transnacionales tienen los medios, la publicidad, la sartén por el mango y con esos ataques les dáis más cancha. Sí, preguntad, dudad, así se empieza, pero por favor, dejad los ataques a un lado. Si no te gusta algo que ofrecemos, no lo compres pero tampoco trates de hacer ver que lo que hacemos no es tan válido como lo que hacen esas transnacionales, que ya te digo yo, que más allá de vender productos sin tóxicos, vemos un mundo mejor para todos y es lo que tratamos de comunicar.

Todo mi apoyo para las personas que han sido atacadas y para las personas que difunden por los medios que hay otro tipo de cosmética.

A tí que no te interesa la cosmética bio o piensas que es un timo, sigue tu camino y no hagas daño. Que la cosmética diferente está aquí para quedarse.